Y así el Rapsoda llegaba 

cada noche y se colaba

en aquel bar de gatos.

Y entre acordes, guitarras,

flores y cigarros,

la Chica Triste volaba recitando.

 

Y así el Rapsoda llegaba

cada noche y se colgaba

con aquel verso largo.

Y rota la soga y vacío el vaso,

el Rapsoda ya pensaba 

en el siguiente Calvario.

 



EP  El mundo en la boca